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Quizás en otra vida

Nuestra historia siempre se ha resumido en idas y venidas aunque siempre he creído que nos esperábamos a la vuelta de la esquina sólo que no nos asomabamos por miedo al abismo. Por ti,sin conocerte,me la jugué. No sé si perdí mucho pero gané descubrir al mejor amor de verano de mi vida y sólo por eso mereció la pena. Siempre he sido muy impulsiva y eso hizo que empezara y que terminara lo nuestro. Aunque para mí,nunca murió del todo. Por eso durante todos estos años he querido mantenerte cerca  porque el hecho de pensar en perderte del todo nunca me ha gustado. Pero si hay algo que he aprendido este último año es que también hay que aprender a decir adiós. Porque querer de verdad implica muchas cosas y una de ellas es poner la felicidad del otro a veces por delante de la de uno mismo.  Me voy porque te quiero, separo mi camino del tuyo porque ante todo te respeto. Si algún día me necesitas ya sabes donde encontrarme. Te espero a la vuelta de la esquina,siempre.

Ojalá

 Miré hacia el otro lado y ya no estabas, llevaba meses sin verte pero esta vez en vez de inundarme la tristeza, sonreí, como hacía entonces devolviéndote la mirada cómplice. Sonreí recordando la sensación de amor tan pleno que te tenía y siendo consciente de que en ese momento había pocas cosas que me hicieran tan feliz.  Sonreí porque estuve enamorada. Porque se lo debía a la pareja que un día fuimos.  Sonreí porque me rompiste el corazón y eso me hizo ser la persona que soy hoy, la mejor versión de mi misma. Sonrío porque se lo debo a la chica frágil a la que dejaste rota en aquel sofá, sin tener ni idea de lo que le esperaba pero muerta de miedo pensando que había perdido.  Ella no lo sabía pero acababa de recuperar lo más importante de su vida, a ella misma. Te he perdonado. Ya , ya se que no me has pedido perdón, pero el día que supe que no lo iba a escuchar salir de tu boca comprendí que debía perdonarte para dejar atrás el dolor, el rencor y la pena.  Ojalá nunca te asalte la d

Tu cura eres tú misma.

Dicen que el tiempo todo lo cura pero no. El tiempo no cura nada, el tiempo se va, se pierde, nunca se detiene, no te espera. Te cura el amor propio, te cura el mirarte a un espejo y aunque no te guste todo lo que ves pintarte los labios de rojo y decirte a ti misma que hoy vas a comerte el mundo,y que por fin, hoy si, te lo creas.  Te cura las risas con los amigos, una escapada improvisada, un ratito al sol y la buena música. Te cura las conversaciones con tus padres, y con tus abuelos, una inesperada frase de tu hermano que se te queda clavada. Te cura tu perro, su manera de hacerte saber que te quiere como nadie. Te cura que te dediques tiempo, que te dejes de excusas y empieces a hacer eso que llevas tiempo dejando para luego. Te curan los besos inesperados y los desconocidos que se convierten en personas importantes en tu vida. Te cura que busques y pidas ayuda cuando lo necesitas sabiendo que lo cobarde es no hacerlo. Te cura dedicarle tiempo a lo que te llena, a los tuyos, a ti.

Pérdidas.

El primer día sientes que te vas a morir, literalmente, de pena. Sientes que en cada lágrima que derramas se va una parte de ti, parece que te va a estallar la cabeza y los ojos se te hinchan. Al día siguiente te despiertas como si estuvieras de resaca, no puedes con tu cuerpo y el dolor de cabeza sigue ahí. Pero ya no salen lágrimas, es como si te hubieras quedado sin ellas.  No paran de venirte imágenes y momentos a tu cabeza, y el corazón se te encoje, como cuando tienes frío. Porque estás acompañada pero te sientes sola.  Pasaran los días, pasaran las semanas y la pena nunca se irá pero aprendes a vivir con ella. No le dejas que lo nuble todo, porque la vida sigue mereciendo la pena y nunca mejor dicho. Hablo del duelo, de la pérdida. Da miedo, te lo aseguro, no he sentido más miedo en mi vida. Porque hacerse a la idea de que ya nunca estará es lo más duro que he tenido que hacer en mi vida y ojalá sólo hubiera sido una vez. Pero es parte de la vida, unos se van y otros llegan. Hac

Quédate

Quédate con quien le salten chispas en los ojos al mirarte, ese al que pillas mirándote embobado. Quédate con el que siempre saque un hueco para ti, que siempre tenga ganas de más. Quédate con quien encuentre en ti su mejor amiga, que seas esa persona con la que no le cuesta abrirse y te muestre sus miedos e inseguridades. Con quien siempre tengas tema de conversación y aún así os encante el silencio que se crea mientras os tenéis enfrente y os miráis. Quédate con quien te vea como una verdadera diosa, que cuando tengas un día de bajón y no te guste nada de lo que ves en el espejo llegue él y te haga ver la realidad. Quédate con el que te admira, por lo que has pasado, por tu valentía, por tu garra, por tus logros. Que esos logros se conviertan en suyos.  Quédate donde no haya excusas, sino motivos. Donde no haya mentiras sino confianza. Quédate donde no haya dudas, sino la certeza más absoluta de que no existe nada en ese preciso instante que merezca más la pena. Ni las alegrías. Quéd

Bodas de plata.

Esta historia comenzó hace un poco más de 25 años y para mi, es la mayor lección de amor. Era 1995 cuando mis padres se conocieron, ella de Almendralejo y él de Mérida, el destino los unió, apostaron todo por ese amor, hicieron las maletas y decidieron irse a Sevilla. Cómo no iba a enamorarme de Sevilla si desde bien pequeña todo lo que he escuchado sobre ella y su gente ha sido lo mejor de lo mejor. Tan maravilloso que desde entonces mis padres tienen allí a su segunda familia, y mi hermano y yo también, claro. Allí fueron sus principios, construyeron algo mágico en poco tiempo y a los pocos meses ya estaban casándose.  Todo lo bueno hay que celebrarlo mucho, así que dos bodas, una en Febrero por lo civil y otra en Agosto por la iglesia.  Y llegó 1997, mi madre pensaba que no podía tener hijos asique fui la gran sorpresa. La niña de papá y el ojito derecho de mamá. Se les caía la baba conmigo. Bien fotografiada que quedé, ahora doy gracias por haberme grabado a escondidas bailando las

Mi juego, tus reglas.

Te quiero. Pero me quiero más a mi, por eso me voy.  Me voy porque sé que nunca podrías quererme como yo te quiero. Porque tu amor fue demasiado efímero y yo soy de las que quieren más, siempre más. Una inconformista en toda regla. No he sabido querer nunca a medias, ni poco, ni a ratos; y cuando me quieren así, me duele, me revienta. Aguanté porque hay veces que me gusta retar al destino, juego con él, le hago creer que quizás sí. Que quizás tú si eras para mí. Aunque yo supiera desde el principio que no era así. Fue mi juego, pero fueron tus reglas por eso ganaste tú, me ganaste a mí. Qué pena que no haya sido nunca premio. La próxima vez que nos crucemos, léeme, pero no como acostumbras a hacer de madrugada. Léeme la mirada porque sólo allí encontrarás la verdad de por qué empecé este juego; de por qué me retiré a mitad de partida.

Días grises.

Hoy está siendo un día de mierda. Hoy siento que me asfixio en estas cuatro paredes y no le veo el final. Ni siquiera ha salido hoy el sol, está escondido detrás de cientos de nubes, me siento un poco como él. Necesito romper con esta rutina. Necesito más planes improvisados, conocer nuevos sitios, nueva gente, necesito salir a hacer una ruta a la naturaleza, y también visitar plazas, descubrir calles y llenarme con su encanto. Probar comidas nuevas. Volver a sentir ese cosquilleo en la barriga cuando está despegando el avión. Necesito volver a agobiarme pensando que voy a perder ese vuelo. Quiero meterme en la cama de cualquier hotel y sentir ese tacto y olor tan peculiar que tienen, nunca echo de menos mi cama. Desayunos buffet o descubrir una cafetería donde hacen los mejores croissant que nunca haya probado y un vaso bien grande de batido de chocolate. El truco es si te gusta volver los siguientes días al mismo, ya van a saber que ponerte. Aprender el idioma, intentar pedir algo en